Para tapear o comer en Córdoba, sin duda, es el vino por excelencia, el más utilizado en el copeo por las tabernas de toda la provincia

El  fino es el vino generoso por excelencia, de carácter universal. No hay visitante de nuestra tierra que no lo pruebe. Uno de los grandes iconos de las bodegas de la D.O, Montilla Moriles.

 

Son vinos criados bajo velo, es decir, en botas de mayor capacidad y grosor que se llenan hasta las 4/5 partes. A los pocos días comienza a salir la flor, que cubrirá por completo la superficie, protegiendo al vino del contacto con el aire. Estas levaduras, al igual que con los quesos u otros productos, multiplicarán el sabor y el aroma del caldo, haciéndolo único y característico de la zona.

 

Esta flor también es la causante del color pálido del fino, a diferencia de los vinos producidos en crianzas oxidativas como los amontillados, de los que hablaremos en otra ocasión.

 

Son vinos claros, de aspecto limpio y brillante, de colores amarillos pajizos, algunos incluso verdosos. Los olores nos traen recuerdos de las levaduras que les dan sus propiedades (además del suelo, la variedad de uva y la barrica),a almendras o atabacados, punzantes pero siempre suaves y agradables.

 

En boca son salinos, secos y amargos al tiempo que suaves, alegres y profundos. Una variedad de vino ideal para tomar con cualquier tipo de tapa, especialmente con jamón serrano, marisco y quesos no muy curados.

 

No solo para beber sirve este vino, es ideal para algunas recetas de cocina que ya se han hecho míticas en la tierra, como es el ejemplo de las Alcachofas a la Montillana o esta de Carrillada Ibérica estofada.

 

¿En qué recetas utilizas el fino? Compártelas con nosotros y las publicaremos en nuestro blog.

 

Bodegas Mezquita