Las calles aledañas a la Mezquita-Catedral de Córdoba son lugares idóneos para contemplar la majestuosidad de sus muros. Majestuosidad que, como ocurre con muchas otras obras, acumula a su alrededor multitud de debates sobre el qué, el cómo y el cuándo.

Estos debates no son más que el resultado de la gran oferta cultural de nuestra ciudad. Alrededor de cada monumento hay una historia asociada y, sobre esta, hay multitud de teorías.

Uno de sus debates principales nace que singulariza a nuestra Mezquita. Todas ellas deben de poseer de una quibla orientada hacia la meca, sin embargo, la nuestra no apunta al sureste y no a la meca. Aquí, comienza el debate. Resulta extraño que, a pesar de que nuestra mezquita es una de las más importantes para la cultura musulmana, no apunte a la meca.

Diferentes teorías sobre nuestra Quibla

Este hecho está sujeto a multitud de interpretaciones y corrientes que van desde un simple descuido hasta incluso una provocación al Califato de Damasco:

-En primer lugar, hay quien acude al emplazamiento sobre el que se construyó la Mezquita para dar respuesta a la incógnita de la quibla. Esta teoría afirma que se construyó sobre la basílica visigoda de San Vicente, cuya estructura no estaba orientada a la meca.

-Siguiendo la lógica de las teorías relativamente sencillas. Existe otra que sostiene que simplemente se trataba una adaptación al plano urbanístico de la ciudad. Los encargados de construirla decidieron no alterar el plano y seguir la misma orientación. La cuál, no estaba orientada a la meca.

-Alejándonos de teorías basadas en elementos concretos. También existe la idea de que la Mezquita se hizo para que estuviese orientada al río. Esta decisión fue dada el príncipe, porque este río le llevaba a su ciudad de origen, Damasco.

-Siguiendo con los elementos abstractos. Hay quien que cree que, al existir otras mezquitas con una desviación parecida, estas estaban orientadas hacia otro lugar concreto. Un lugar mágico al que dirigir los rezos, el cuál se desconoce.

-Por último, la teoría que más polémica ofrece,  defiende que se trataba por el conflicto entre Omeyas y Abasíes, ya que los primeros tuvieron que salir de Damasco, para desembarcar en Córdoba. Por tanto, dado que el Califato de Damasco fue usurpado, como símbolo de protesta, ni el califa ni sus súbditos volverían a rezar mirando a la meca.

Misterio sin resolver

De cualquier manera, a día de hoy, no se puede decir que ninguna verdad sea más grande que otra, ya que es algo que pertenece al pasado y que se extendió como consecuencia de los rumores. Lo que sí se puede decir con seguridad es que esa verdad fue susurrada por alguna de nuestras calles, quien sabe si en la clandestinidad, puede que fuese compartida en alguna de nuestras antiguas tabernas o quizás en alguno de nuestros famosos patios.

Si todos esos rumores siguieran retumbando en las mismas calles, casas y tabernas, no cabe duda de que aquí, en Bodegas Mezquita, sería un palco inmejorable para conocer todas esas historias, ya que las calles donde nos situamos están alrededor de la Mezquita. Algo que sí podemos garantizar es que, en cualquiera de nuestros negocios, ya sea a través de una de nuestras tapas o, degustando alguno de nuestros vinos,  podremos hacer sentir a nuestro cliente que tiene en su mesa un pedacito de la esencia Cordobesa, que nace con nuestra cultura, pasa por nuestra historia, y desemboca en nuestra gastronomía.