Más de un viajero que ha visitado Córdoba se habrá quedado sorprendido por la cantidad de monumentos conmemorativos dedicados al Arcángel San Rafael. No es raro encontrarse, en una pequeña plaza o en una torre, una escultura del Santo Custodio de la gente de Córdoba.

El 24 de octubre se conmemora el día de nuestro custodio y también se celebra el día de todos aquellos que seguramente tengan el nombre más popular por tierras cordobesas, Rafael. Este día está lleno de tradiciones que los cordobeses seguimos desde que tenemos uso de memoria y que hoy queremos compartir con todos vosotros.

Pero empecemos por el principio, el origen y cómo San Rafael se convirtió en el custodio de nuestra ciudad. Nos situamos en el siglo XVI, cuando la ciudad de Córdoba se vio azotada por una epidemia de peste que diezmó la población durante años. Según recogen antiguos escritos, durante esta trágica etapa de la historia cordobesa tuvo lugar la aparición divina del Arcángel San Rafael.

El sacerdote Andrés de las Roelas advirtió de dicha visión en hasta cinco ocasiones, pudiendo comunicarse con él solo en la última de ellas: “Yo te juro, por Jesucristo crucificado, que soy Rafael, ángel a quien Dios tiene puesto por guarda de esta ciudad”.

Con esta sentencia clarificó el arcángel su propósito al padre Roelas. Según se cuenta, la epidemia comenzó a cesar tras este sobrenatural suceso y con ella el número de personas que fallecían a su causa. A raíz de este hecho, el Arcángel San Rafael fue tomado como Santo Custodio y guarda de la ciudad, en el lugar de sus auténticos patrones San Acisclo y Santa Victoria.

La devoción por su figura arraigó profundamente, y además de los diferentes monumentos, estatuas y construcciones consagradas o que reciben su nombre por este arcángel, cada 24 de octubre se celebra en Córdoba la festividad local de San Rafael.

En esta fecha, los cordobeses se reúnen en los conocidos peroles, una costumbre local que consiste en una salida al campo en la que los asistentes disfrutan de un clásico perol de arroz allí preparado. Además, también existe la costumbre de desplazarse hasta la Iglesia del Juramento para ver al llamado “Custodio de la Ciudad”.

La repercusión social de esta devoción se ha manifestado a lo largo de los siglos en una gran variedad de formas, prueba de ello es la gran popularidad que acogieron los nombres Rafael y Rafaela entre los nacidos en la provincia de Córdoba desde entonces. También algunos lugares populares han recibido su denominación debido a este fervor, como ocurre con el estadio de fútbol municipal “El Arcángel”.

Sin duda, se trata de una de las fechas claves para visitar la ciudad califal, por eso desde Bodegas Mezquita te invitamos a venir y conocer todas nuestras tradiciones. En nuestro restaurante encontrarás el tradicional perol de arroz cordobés, o si prefieres algo distinto, puedes probar nuestras variantes de arroz con marisco o arroz meloso con rabo de toro. ¡Te esperamos!